III REPÚBLICA

14 Abril 2008

“Si hay una Segunda República es porque tiene que haber una tercera”.

“La 3ª República no viene, se la trae.”

“La traen los hombres y mujeres, la traen los republicanos, la trae la sociedad.”

“Es el fruto de muchos esfuerzos, de muchas penalidades, a veces, y de mucho trabajo.”

“En esta época de use y tire y consuma rápidamente y de no pararnos a pensar, el advenimiento, la traída de la 3ª República es una obra propiamente agrícola.”

“La agricultura es una ciencia que implica paciencia, tesón, trabajo, esfuerzo, investigación… y aquí o somos agricultores o aquí nunca habrá república.”

“Ha llegado el momento que todos aquellos hombres y mujeres que agitan una bandera, se preparen para convencer a su vecino, al compañero de trabajo. Y vayan poniendo la levadura republicana en el seno de la sociedad.”

Julio Anguita dixit. Madrid 12.4.2008


DIÁLOGO Y ACUERDO

10 Marzo 2008

Interesante artículo de Daniel Innerarity hoy en El Correo:

“Los acuerdos políticos son el resultado de eso tan enigmático que llamamos voluntad política y que consiste en una combinación de necesidad y sentido de responsabilidad.
(…)
Lo primero que debe tenerse en cuenta es que la política es inseparable de la experiencia de la decepción. Hacer política es renunciar a otro procedimiento que no sea convencer, pero convencer a otros es algo que nunca puede estar plenamente garantizado. Quien entra en un diálogo, aunque las reglas de juego estén muy claras, no sabe exactamente cómo va a salir. Solamente es sincero un diálogo en el que yo pueda convencer a otros, pero en el que también pueda ser convencido, en todo o en parte. Lo demás son escenarios para la autoconfirmación. Dialogar es siempre algo arriesgado y así parecen haberlo entendido los que se niegan a hacerlo temiendo perder algo en esa operación. De ahí que la política sea fundamentalmente un aprendizaje de la decepción. Está incapacitado para la política quien no haya aprendido a gestionar el fracaso o el éxito parcial, porque el éxito absoluto no existe. Hace falta al menos saber arreglárselas con el fracaso habitual de no poder sacar adelante completamente lo que se proponía. La política es inseparable de la disposición al compromiso, que es la capacidad de dar por bueno lo que no satisface completamente las propias aspiraciones. Hay que aprender a vivir con ese tipo de frustraciones, aceptar los límites de la política y hacérselo saber a los propios seguidores.

La política sirve a la pacificación y al acuerdo cuando se entiende y practica como compromiso, como diálogo y pacto, no como un medio para conseguir plenamente unos objetivos diseñados al margen de las circunstancias reales o sin tener en cuenta a los demás, entre ellos a quienes no los comparten. Cualquier objetivo político sólo es realizable en colaboración con otros que también quieren participar en la definición de esos objetivos. La política surge de la aceptación de esas y otras limitaciones. De entrada, los límites que proceden del hecho de reconocer otros poderes de grupos o intereses sociales con tanto derecho como uno para disputar la partida. Por eso la acción política implica siempre transigir. Quien habla continuamente el lenguaje de los principios, de lo irrenunciable y del combate se condena a la frustración crónica o al autoritarismo. La persona de exigencias absolutas es incapaz de negociar y termina no obteniendo nada, ni siquiera lo que podría haber conseguido con una estrategia inteligente.

Es necesario aceptar la posibilidad de entenderse, partir del convencimiento de que el acuerdo es posible y, generalmente, mejor que su contrario. La política fracasa cuando los grupos rivales preconizan objetivos que según ellos no admiten concesiones y se consideran totalmente incompatibles y contradictorios, por lo menos tal como los formulan los protagonistas. Todos los fanáticos creen que sus oponentes están fuera del alcance de la persuasión política. Nadie que no sea capaz de entender la plausibilidad de los argumentos de la otra parte podrá pensar, y menos actuar, políticamente.

(…)
Cuando se buscan soluciones hay que moderar las expectativas. Lo más recomendable es no buscar la gran solución definitiva, que suele ser el principal enemigo de las verdaderas soluciones, que son siempre una mezcla de arreglos, soluciones parciales y dilaciones. Se trata de hacer política, como suele afirmarse repetidamente, tal vez sin haber sacado las consecuencias de lo que esto significa. La política se refiere a problemas insolubles, situaciones para las cuales no se dispone de cálculos previos que permitan encontrar una solución que disuelva el problema de una vez para siempre y se impongan con una evidencia irresistible. Para los problemas de exacta y definitiva solución ya tenemos a los expertos de diverso tipo. Por eso no es extraño que se haya pasado de hablar de la resolución de conflictos al ‘conflict management’. Los problemas políticos de la sociedad tienen muchas soluciones posibles o no tienen ninguna que sea realmente definitiva, pero hay remedios, acuerdos, compromisos e incluso ajustes, ninguno perfecto, pero varios, o quizá muchos, en la franja que va de lo más o menos positivamente satisfactorio a lo más o menos tolerablemente aceptable. Las divergencias reales de intereses continuarán, pero con voluntad, habilidad, recursos y buena suerte, a veces pueden hacerse menos intensas y más pacíficas. Hemos de ser conscientes de que un acuerdo de convivencia no es un tratado apasionante del estilo de los que concluían las viejas guerras, ni un emocionante abrazo de reconciliación, sino que significa, sobre todo, que las partes en conflicto están de acuerdo en continuar gestionando juntos su conflicto por medios políticos, es decir, no violentos. Nada más y nada menos.

En buena medida la política es el arte de desplazar hacia el futuro alguna parte de los problemas actuales. Sería un mal político aquel que actuara como si en el fondo pretendiera mandar al paro a toda la posteridad. Las soluciones políticas tienen un horizonte temporal, muchas veces generacional, y no conviene condicionar demasiado lo que nuestros hijos y nietos quieran hacer con lo que hemos acordado.

(…)

Nada ayuda más a ponerse de acuerdo que diferenciar las aspiraciones y los derechos. Propiamente hablando hay muy pocos derechos, mientras que las aspiraciones son ilimitadas. Tenemos derecho a casarnos, por ejemplo, pero eso no supone una obligación recíproca para fulanita o menganito. Los derechos son algo muy serio, que no cabe sino reconocer. Con las aspiraciones en cambio se hace política. Los vascos tienen derecho a gobernarse de la manera que quieran, pero hacerlo de manera conjunta (la llamada ‘territorialidad’) no es un derecho de partida (que suponga obligaciones para otros) sino algo cuya construcción democrática nadie tiene derecho a impedir. Este matiz es decisivo. Los vascos tienen derecho a formar una unidad política si así lo desean y no ha de haber ningún impedimento legal para aspirar a ello, pero ese derecho no prefigura cuál ha de ser la forma concreta en que se realice.

El conflicto vasco es un conflicto político que se nos ha hecho innegociable precisamente porque nos empeñamos en plantearlo como un conflicto de derechos. La confusión entre derechos y aspiraciones ha despolitizado profundamente una confrontación que se ha deslizado hacia la retórica jurídica. Hay demasiada gente empeñada en reconducirlo hacia unos términos que lo hacen políticamente intratable. En los extremos del espectro político hay dos tipos de actores que hacen algo, salvando las distancias, formalmente similar: desviar las discrepancias políticas hacia los tribunales o plantear el debate como una cuestión de derechos. Pero a estas alturas deberíamos saber que plantear los términos del problema en categorías de derechos tiene grandes limitaciones a la hora de resolver los conflictos. Si hay un buen acuerdo en Euskadi, este no tendrá la forma del ‘reconocimiento’ de un derecho, sino que será un acuerdo ‘político’. En una democracia no se discute sobre derechos, sino sobre sus realizaciones concretas atendiendo a la voluntad real de los ciudadanos”.


PSEk irabazi du Euskadin!

10 Marzo 2008

1.jpg


ETA EZ – ETA NO

7 Marzo 2008

UNIDAD FRENTE AL TERROR. UTZI BAKEAN EUSKAL HERRIA!

foto_normal_20080307160303_696950.jpgeta-no.jpgcopiadepaloma.gif


Carta abierta al futuro Presidente

4 Marzo 2008

El pasado 7 de enero se reunieron en Madrid Enrique Dans, Juan Freire, Antoni Gutierrez-Rubí y Genís Roca, y decidieron escribir colectivamente una carta abierta dirigida a quien quiera que sea el próximo Presidente. La verdad es que dice cosas muy interesantes…

Carta abierta al futuro Presidente.

“Nos dirigimos a ti directamente. Queremos compartir contigo nuestras reflexiones y preocupaciones en un momento decisivo. Ahora, hoy, estamos mucho más cerca del año 2020 que de los grandes hitos de las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla o la Capitalidad Cultural de Madrid de aquel inolvidable 1992. Pero vemos que en muchas de las dinámicas de gestión y análisis de los asuntos públicos en España, seguimos anclados en modelos obsoletos de dirección y organización.

La inercia y el desconocimiento conforman un enorme factor de resistencia al cambio. Las decisiones que presidentes y consejeros delegados vais a tomar en el corto plazo nos pueden enviar al furgón de cola de la economía del conocimiento si no toman en consideración la profundidad de la revolución que significa la sociedad en red. La realidad reducida es sólo lo que se ve o se conoce, pero hay una realidad aumentada fruto de la conexión de los ciudadanos y ya no se puede gobernar ignorando el caudal de energía y progreso de lo emergente.

Los cambios en los que estamos inmersos son tan acelerados, e impregnan de tal manera nuestra vida, que convierten rápidamente en caducos lo que se pretende que sean planes de futuro. Hace 10 años no existía Google, hace 8 no había blogs, hace 7 no se enviaban sms, hace 4 no existían YouTube ni Facebook, y hace uno no sabíamos lo que era Twitter. ¿Te das cuenta? Si alguien cree que la sociedad de la información cabe en un Ministerio, o que tiene que ver sólo con las infraestructuras de telecomunicaciones, es que no ha comprendido todavía la naturaleza de los cambios.

No se trata de cuántos tenemos un ordenador, ni de si eres tú o alguien de tu equipo quien contesta los correos electrónicos. Se trata de cambios en los modelos jerárquicos, relacionales, organizativos y sociales. Es una revolución sin precedentes, esta vez digital, que está sucediendo aquí y ahora. Han cambiado los mecanismos de creación de conocimiento y de generación de riqueza y valor, y la red los está distribuyendo de manera universal. En tres años vamos a multiplicar por dos la información disponible en el mundo, y a ponerla además al alcance de todos.

Queremos hablar contigo, Presidente, porque la prospectiva que se hace -creemos- es errónea: el mundo ha cambiado, pero todavía no lo han hecho los modelos de gestión. Y hay cambios de fondo, cargas de profundidad que reinventan los conceptos de identidad, comunidad, organización, frontera, propiedad o participación. Los territorios ya son redes, y los ciudadanos nodos que se socializan en la red, y con sus conversaciones digitales han convertido los mercados en algo transparente y global. Hay un nuevo modelo social en ciernes, ya visible en la red, que nos va a impactar de manera real.
Cambia la manera de dirigir, cambia la manera de influir, cambia la manera de liderar. Es necesario aprender, Presidente. Y para ello, es necesario escuchar. Ya no sirve la política que cree que los problemas se resuelven por el mero hecho de asignarles un presupuesto. Innovación, creatividad, emprendeduría… son ejes que se resuelven mejor con una actitud que únicamente con un cheque, una rebaja o una imprescindible infraestructura.

La situación en España es que las instituciones públicas y las organizaciones privadas relevantes para la definición del medio y largo plazo de la comunidad están casi completamente al margen de la sociedad red, y no tienen en su agenda los temas verdaderamente relevantes para diseñar nuestro futuro. Y lo que es peor, sus dirigentes confunden su responsabilidad con la simple subcontratación de servicios.

No queremos hablar de tecnología o de Internet, queremos hablar de los nuevos liderazgos y talentos de la sociedad en red. Nos preocupa el modelo de gestión con el que vas a decidir nuestro futuro: de cómo te informas, cómo escuchas, cómo aprendes. Manejar estadísticas o participar en un debate, aunque sea en la red no es suficiente para tomar decisiones acertadas. Tus ciudadanos ven cada vez menos televisión, crean cada vez más contenidos, son cada vez más globales, están cada vez más conectados y se sienten cada vez menos circunscritos a un territorio. Escúchales. En la red, se puede.

Queremos debatir sobre la neutralidad de las infraestructuras más que de su titularidad. Queremos dialogar sobre el concepto que tienes de la propiedad intelectual, más que sobre un determinado canon. Y cuestionar cómo usas el software libre si en él vas a utilizar datos a los que no tendremos acceso.

Queremos discutir sobre las reglas de juego que están definiendo el futuro. De una manera directa y franca”.


Escuchar…

3 Marzo 2008

El gran triunfador de la pasada edición de los Goya, Jaime Rosales -cuya película La soledad logró tres galardones, incluidos los de mejor película y mejor director-, ha finalizado ya el rodaje de su próxima película, cuyo título será Un Tiro en la Cabeza.

En una entrevista en El País, Rosales afirma:
La gente habla mucho, y sin embargo, no escucha. La película tiene muchas lecturas y la política, para mí, es que todos los partidos intentan convencer al otro, pero nadie escucha. Hoy en día no tiene tanto sentido hablar de defender a un bando u otro. Hay problemas que hay que resolver entre todos. No se trata de echar culpas a los otros. Si se quiere derrotar al terrorismo, no llegaremos a una solución; si el terrorismo quiere vencer a la democracia, tampoco podrá. Si todos vivimos en compartimentos estancos, nada se resolverá. Esto se soluciona escuchando”.

¡Cuánta razón…!


ECOS DEL DEBATE: SIN PALABRAS

26 Febrero 2008

1203967751_430959_fotoportada_normal_1.jpg

DESPEDIDA DE RAJOY:

“Quiero que esta noche se vayan a dormir con la tranquilidad de que podemos encarrilar las cosas. Las elecciones nos dan una gran oportunidad y no deberíamos perderla. No queremos renunciar a nada. Queremos mirar al futuro con optimismo y esperanza, sabemos perfectamente cómo se hace porque lo hicimos todos juntos en peores circunstancias.

Yo estoy dispuesto. El plan está preparado y las herramientas a punto. Sólo me hace falta que usted decida que nos pongamos en marcha. No pido el voto para mí, yo no soy lo que esta en juego. Yo no soy quien gana o pierde estas elecciones. Gana o pierde España entera, todo lo que podemos hacer si vamos juntos y lo que podemos perder si no lo hacemos. Por eso es muy importante que acertemos con lo que España necesita. Necesitamos los votos pero me importan más los compromisos.

Hay un ejemplo que resume todas mis ideas y que todo el mundo puede entender. Quiero que la niña que nace en España tenga una familia, y una vivienda, y unos padres con trabajo. Es lo mínimo que debemos exigirnos para todos. Me esforzaré para que la familia esté atendida y la vivienda se pueda conseguir y para que no falte el trabajo.

Quiero que esa niña, nazca donde nazca, reciba una educación que sea tan buena como la mejor, que se pueda pasear por todo el mundo sin complejos, porque sabrá idiomas y tendrá un título profesional que se cotice en todo el mundo.

Quiero que sea un heraldo de la libertad, de la tolerancia y de los derechos humanos, porque habrá crecido en libertad, y no tendrá miedo a las ideas de los demás, y habrá aprendido a respetar a todos los que respetan la ley.

Quiero que sienta un hondo orgullo por ser española, por pertenecer a esa nación tan vieja, tan admirable que le habrá ofrecido las mejores oportunidades, pero que habrá sabido ser exigente con ella para convertirla en una mujer madura y responsable.

Eso es lo que quiero. Esto y todo lo que esto lleva implícito. Nada nos impide lograrlo, podemos hacerlo si quieren que caminemos juntos. Porque España es cosa de todos, y debemos tomárnosla muy en serio”.

DESPEDIDA DE ZAPATERO

“Desde que España recuperó la libertad, hemos dado un gran avance histórico. Tengo confianza en la España libre y unida. Nuestro país puede continuar avanzando y ese avance lo podemos hacer trabajando unidos.

En toda mi vida política he servido a España con lealtad, colaborando en los asuntos de Estado. Hace cuatro años pedí el voto para que volviéramos a la legalidad internacional, y nuestros soldados regresaron de una guerra ilegal; para crecer económicamente, y hemos creado tres millones de empleos; para subir las pensiones, y las hemos subido; para subir el salario mínimo, y lo hemos subido; para la igualdad de las mujeres, y hemos aprobado la Ley de Igualdad; para ayudar a los mas necesitados, y hemos aprobado la ley de Dependencia.

He trabajado mucho y he reconocido errores. He puesto mi energía para hacer un país más próspero. Me propongo llegar al pleno empleo trabajando juntos empresarios y trabajadores, para llegar a la igualdad en derechos y en salarios entre hombres y mujeres, avanzando en la conciliación y en las plazas para los menores de tres años; en la lucha contra el cambio climático, en la calidad de la educación, en las infraestructuras.

Estoy decidido a que España defienda la paz lejos de las guerra ilegales, incrementando la ayuda al desarrollo hasta el 0,7 por ciento; a hacer un futuro para nuestros hijos y con la ambición de progreso que tienen los jóvenes.

No puedo prometer que todas las personas tengan éxito en su vida, pero sí me comprometo a trabajar para que todos tengan las mismas oportunidades. Y para que quienes no lo alcancen tengan siempre el amparo de nuestro país.

Buenas noches y buena suerte“.


YES WE CAN

12 Febrero 2008

PROPUESTAS ECONÓMICAS DE BARACK OBAMA

Los asesores económicos de Obama son Jeff Liebman, Austan Golsbee y David Cutler, influenciados por la escuela de la “Behavioral economics” (economía del comportamiento), un movimiento académico de tendencia de izquierdas que estudia cómo los principios psicológicos pueden aplicarse a las decisiones económicas. El cambio político que pregona Barack Obama sólo puede ir acompañado por un cambio radical en las prioridades económicas y éstas deben ser claras y expresarse como principios, casi morales, de “conducta y de comportamiento”. Sus propuestas prioritarias son:

* Ambicioso plan de innovación e infraestructuras tecnológicas que permita dinamizar la economía americana y “romper la tiranía del petróleo”. Este plan digital cambiará el modelo productivo y revitalizará, al mismo tiempo, la democracia, favoreciendo la transparencia y la participación con un gobierno “abierto” a las opiniones de los ciudadanos en la toma de decisiones ejecutivas y legislativas. Incluye asegurar el intercambio gratuito de información entre los americanos a través de Internet y utilizar la tecnología y la innovación para reducir costes de la seguridad social, animar al desarrollo de energías renovables y mejorar la seguridad pública. Quiere “mejorar la competitividad de América con la inclusión digital.” Esta agenda digital estaría dirigida por la nueva figura del “Chief Technology Officer“ nacional, una especie de ministro de tecnología cuya misión sería también mejorar la interoperabilidad tecnológica entre las agencias del gobierno.

* Medidas que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero -”sabemos que el cambio climático es real”- con un potente programa de eficiencia energética que permita ahorrar el equivalente a la cantidad de petróleo que se importa del Golfo Pérsico. Obama está convencido de que una nueva política energética (ahorro, eficiencia, alternativas) liberará la política geoestratégica norteamericana del yugo de la dependencia del petróleo y permitirá un nuevo liderazgo basado en la “independencia” de los intereses políticos.

* Reducción de impuestos que beneficie a 150 millones de contribuyentes, especialmente a las clases medias. También quiere exonerar de impuestos a las personas mayores que ganan menos de $50.000 (el gasto sanitario para estas personas es ya una auténtica carga impositiva) y rebajar las cargas a los pequeños propietarios atrapados en la crisis hipotecaria. Esta reorientación fiscal que Obama identifica con el principio de “restaurar lo justo en el sistema de impuestos”, se financiaría con nuevas tasas sobre las ganancias de capital y sobre el patrimonio de los más ricos. Obama quiere, además, eliminar las lagunas legales que permiten a las empresas hacer ingeniería financiera y fiscal.

* Prioridades sociales: prestación universal de servicios de salud a los 47 millones de estadounidenses que no la tienen, plan nacional de educación para el siglo XXI, lucha contra la pobreza o el logro de una reforma integral de inmigración. Y muchos votos para “comunicar a los lobbistas, que creen que su dinero y su influencia hablan más alto que las voces de los ciudadanos, que no son ellos los dueños de nuestro gobierno”. Lo dijo en Iowa.

Fuente: Antoni Gutierrez Rubi


MANIFESTACIÓN

8 Junio 2007

DÍA: SÁBADO 9 DE JUNIO

LUGAR: SAGRADO CORAZÓN – BILBAO

HORA: 18.00

CONVOCA: GESTO POR LA PAZ

“Es nuestro derecho, Paz y Libertad. ETA EZ”


El fracaso del proceso de paz

7 Junio 2007

De todas las reflexiones que he oido después del anuncio del fin del ‘alto el fuego permanente’ (¡!), me quedo con las palabras de Javier Ortiz:

(…) La parte sensata de la izquierda abertzale ha fracasado también lastimosamente por falta de valor. A ella le correspondía dejar claro a ETA que no estaba dispuesta a transigir con sus continuas interferencias en el terreno político y todavía menos con sus amagos de regreso a las acciones violentas. En ese sentido, el atentado de la T-4 representó la gran ocasión perdida. Si se hubiera plantado allí, no estaríamos hoy donde estamos. Los dirigentes de Batasuna sinceramente interesados en asentar la paz y en que la lucha se desarrolle por vías exclusivamente políticas han demostrado que, por desgracia, en realidad pintan muy poco, tal vez porque no se atreven a pintar más.

Y ahora dos artículos interesantes que dan pistas sobre lo sucedido en este proceso:

Ramón Sola. GARA (3.6.2007)

(…) A este punto se ha llegado después de las dos negativas dadas tanto por PSOE como por PNV a la fórmula de autonomía planteada por la izquierda abertzale: la primera en el pasado otoño -en doce reuniones trilaterales realizadas entre los meses de setiembre, octubre y noviembre-, y la segunda tras la presentación pública de la propuesta de «autonomía a cuatro», puesta de largo en el Polideportivo Anaitasuna de Iruñea en marzo.
Como han admitido públicamente diferentes interlocutores presentes en esos contactos, centralizados en Loiola en su mayor parte, en la fase intermedia de estas doce decisivas reuniones se llegó a un acercamiento en torno a las dos grandes cuestiones a debate: el derecho a decidir y la vertebración territorial. GARA ha podido comprobar que este intento de síntesis llegó a materializarse en dos borradores, pero pasó a vía muerta después de que Batasuna reclamara una concreción a PSOE y PNV en los dos ámbitos citados.
Las doce reuniones de otoño llegaban precedidas de seis años de contactos privados entre PSOE y Batasuna en los que el partido que lidera José Luis Rodríguez Zapatero aceptó ya desde 2002 la necesidad de buscar una solución política al conflicto en una mesa multi-partita. Y quedaban facilitadas también por el alto el fuego de ETA o por la decisión del PSOE de dar vía libre a la fase de la negociación después de la primera gran crisis, superada aparentemente en la reunión del día 29 de mayo. Un segundo atasco se produciría en agosto, cuando superado sin acuerdo alguno el plazo fijado por PSOE y Batasuna en mayo (concluía el 31 de julio), la comisión negociadora de la izquierda abertzale compareció públicamente para hablar por vez primera de «crisis» y «bloqueo».
Poco después, tanto desde el PSOE como desde el PNV se daba el placet a las reuniones intensivas a tres bandas, en busca de un preacuerdo al que posteriormente pudieran dar contenido todos los agentes vascos en una mesa sin exclusiones. Esta decisión constituyó un salto cualitativo. Por primera vez, entre los tres partidos se constituyó una auténtica mesa de negociación que abrió un debate netamente político con un objetivo: tratar de dar una solución definitiva al conflicto. Atrás quedaban cinco meses, los transcurridos desde el alto el fuego, en que la izquierda abertzale había percibido y denunciado la intención de «despolitizar» el proceso por parte de las formaciones de Rodríguez Zapatero e Imaz.
Acuerdo político y recorrido
Esta fase intensiva de diálogo, llevada a cabo con notable discreción, no sólo resultó novedosa por su formato y por haber reunido a los tres vértices principales del intento de abrir un proceso de resolución, sino también por el orden del día establecido. Las discusiones tuvieron dos puntos centrales: la búsqueda de bases políticas para un acuerdo de futuro y el establecimiento de una «hoja de ruta» o esquema general para el desarrollo del proceso. Estos dos ámbitos refundían el guión netamente político elaborado por la izquierda abertzale a principios de año y asumido inicialmente con naturalidad por PSOE y PNV.
En la vertiente «de fondo» del debate, los interlocutores de las tres formaciones abordaron cuatro cuestiones que requerían consenso: la concepción de Euskal Herria como nación, el derecho a decidir, la aceptación de todos los derechos y la vertebración institucional. Y en la parte «de forma», se discutió sobre el método y el calendario del diálogo multilateral que había que poner en marcha para terminar de dar forma al acuerdo. Cabe recordar que en la reunión entre Batasuna y PSOE de mayo que desbloqueó el proceso se había acordado poner en marcha la mesa multipartita en octubre; en cualquier caso, en ese mes de setiembre la fecha de arranque no pasaba de ser una cuestión de segundo orden frente a la necesidad central de lograr un acuerdo político.
Las tres reuniones trilaterales celebradas en el mes de setiembre incluyeron un primer borrador destinado a ayudar a dar forma a los dos bloques citados. Pero es en el mes de octubre cuando se avanzaría de forma más sustancial en los debates y se lograría acceder a un segundo borrador más trabajado y que venía a recoger las bases de un posible acuerdo que traería consigo la resolución del conflicto.
En ese mes de octubre, mientras la atención de la opinión pública permanecía fijada en otras cuestiones polémicas como la legalización o no de la izquierda abertzale o la huelga de hambre de Iñaki de Juana, en un silencio absoluto en Loiola se llevaron a cabo cinco reuniones intensivas en las que se dio cuerpo a ese segundo borrador avanzado. La sexta y última reunión del mes de octubre terminó siendo decisiva y con el tiempo ha dado pie a diferentes versiones, y tergiversaciones, por parte de portavoces políticos. En ella, tanto Batasuna como el PNV y el PSOE estaban llamados a definir su postura sobre el trabajo llevado a cabo hasta el momento. Fue en esa cita cuando Arnaldo Otegi y sus compañeros destacaron positivamente los elementos válidos del borrador, pero alertaron de la existencia de «vacíos» y «ambigüedades» que podían resultar peligrosos a la hora de desarrollar un acuerdo.
De los cuatro puntos sometidos a debate en la parte «de fondo» de la negociación, existían dos en los que el borrador era considerado como completo e inequívoco por parte de Batasuna: la cuestión del reconocimiento de Euskal Herria como nación y la aceptación de todos los derechos. Pero no ocurría lo mismo con los capítulos del derecho a decidir y la vertebración territorial.
La izquierda abertzale advirtió a los interlocutores jeltzales y del PSOE de que los planteamientos al respecto incluidos en ese segundo borrador resultaban lo suficientemente indefinidos como para que tanto su desarrollo como su cumplimiento final quedaran a merced de la voluntad política posterior. En consecuencia, consideró que era necesaria más concreción para evitar opciones de «fraude» y para que efectivamente el proceso de negociación concluyera en el acuerdo político y el cambio de marco que había sido aceptado en años y años de conversaciones privadas.
Así las cosas, Batasuna pone entonces sobre la mesa la propuesta de un estatuto de autonomía para Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa que pueda servir como elemento de desbloqueo pero, sobre todo, como elemento de necesaria concreción que evite los riesgos mencionados. El planteamiento supone un evidente movimiento por parte de la izquierda abertzale, aunque se trate de una fórmula con amplias raíces históricas en la trayectoria de los independentistas. Y tiene aparentemente el valor añadido de contactar con el discurso del PNV y con planteamientos del PSOE no muy lejanos en el tiempo. Se corresponde además con el compromiso de implicar a los cuatro herrialdes en un acuerdo resolutivo adoptado por los tres interlocutores en las conversaciones previas. En la reunión de mayo, como ya reveló GARA, el PSOE había aceptado tratar de incorporar al PSN a este proceso multilateral de conversaciones, aunque por el momento no se había producido tal cosa. Ni el partido liderado por Carlos Chivite habló con la izquierda abertzale ni envió siquiera algún representante a algunas de las numerosas reuniones llevadas a cabo con Batasuna por Jesús Eguiguren o Rodolfo Ares.
Junto a ello, la fórmula trasladada por Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria, Olatz Dañobeitia y el resto de interlocutores establece expresamente que el derecho a decidir incluido en ese estatuto de autonomía no excluirá la opción de la independencia. Y con todo ello Batasuna entiende que se pone la definición necesaria a las cuestiones ambiguamente redactadas del derecho a decidir y la vertebración territorial, y se evita además que en el recorrido posterior del proceso puedan producirse desviaciones debidas a diferentes interpretaciones del consenso de base.
La demanda de los independentistas se basaba en la indefinición del borrador, pero estaba apuntalada por otra razón relativa al contexto: la desconfianza extendida por cuestiones como el ataque ininterrumpido a la actividad política de la izquierda abertzale, pese a los siete meses transcurridos desde el alto el fuego. Esta cuestión, de hecho, había estado en el germen tanto de la crisis de mayo -la citación a ocho mahaikides desencadenó la reunión del día 29- como de la de agosto -seguía la prohibición de manifestaciones como la anual de Donostia, así como las exigencias a Batasuna para que se legalizase-.
Aunque en esta última reunión de octubre, y tras la exposición de Batasuna, tanto los interlocutores del PSOE como los del PNV adoptan el compromiso de redactar sus propuestas y planteamientos para una próxima reunión, la demanda de definición hecha por la izquierda abertzale se había convertido en un punto de inflexión para ambos partidos, que en contactos posteriores evidenciarían su intención de mantener los borradores en su ambigua redacción o incluso tratar de recortarlos.
El PNV se planta, el PSOE recula
Noviembre llegaba con cierta incertidumbre, pero con todas las opciones abiertas para alcanzar un acuerdo que diese continuidad a los dos borradores.
El primer contacto del mes, sin embargo, no deparó un mayor acercamiento, sino más bien al contrario. Frente a la propuesta de autonomía a cuatro con derecho a decidir, incluida la opción de la independencia, los representantes del PNV plantearon que el borrador se quedara como estaba.
La interlocución del PSOE, por su parte, «contratacó» con una nueva posición: planteó algunas modificaciones sustanciales y rebajas en los contenidos de los dos borradores, pese a que ambos habían suscitado ya un claro consenso entre las tres partes. Visto con perspectiva, cabe intuir que los enviados del partido de José Luis Rodríguez Zapatero estimaron quizás que la izquierda abertzale planteaba en realidad una nueva negociación y trataron de situarse en posiciones más retrasadas. Sin embargo, la propuesta de Batasuna no suponía un salto, sino más bien una concreción sobre el terreno ya consensuado.
En noviembre se realizarían dos reuniones más, pero tan infructuosas como ésta. Ni PSOE ni PNV aprobaron la propuesta de Batasuna, cuyas líneas maestras no serían dadas a conocer públicamente hasta meses después, y con ello se frustraba la opción de un acuerdo que había levantado enormes expectativas y declaraciones políticas muy esperanzadas.
La izquierda abertzale planteó la posibilidad de consensuar una línea de acción compartida que llevara al escenario de ese estatuto de autonomía con derecho a decidir, pero recibió otro no por respuesta.
La negociación quedaba bloqueada sin acuerdo tras una fase de debate político de una profundidad sin precedentes, con tres sensibilidades políticas principales del país como protagonistas sentadas en la misma mesa durante doce reuniones intensas, colofón de otras decenas y decenas de contactos bilaterales. Los motivos de discrepancia volvían a ser las dos cuestiones señaladas como «nudos a desatar»: territorialidad y derecho a decidir. Dos cuestiones que habían sido la base de un guión perfilado durante seis años y madurado más que nunca en estas semanas de otoño.
12 fueron las reuniones mantenidas por los representantes de Batasuna, PSOE y PNV en otoño: tres en setiembre, seis en octubre y tres más en noviembre. Fruto de ellas fueron los dos borradores frustrados.

Rechazo a debatir la propuesta del Anaitasuna de modo oficial
El pasado 7 de febrero, la comisión negociadora de la izquierda abertzale hacía pública su propuesta de autonomía política con derecho a decidir para los cuatro herrialdes del sur. Para la sociedad vasca, que no había tenido conocimiento de las interioridades del proceso de negociación entre los partidos, aquella era una novedad. Pero no para PSOE ni para PNV; por un lado, la fórmula planteada era muy similar a la llevada a la mesa de diálogo trilateral en la última reunión de octubre. Además, el contenido de esta denominada Propuesta para un Marco Democrático se había hecho llegar a ambos partidos de modo oficial.
Pasados casi cuatro meses desde que se formuló esta propuesta -enunciada en febrero y difundida en marzo en el acto del Pabellón Anaitasuna de Iruñea-, se puede constatar que ni PSOE ni PNV han aceptado debatir sobre la misma en reuniones oficiales, pese a los contactos producidos también después del 30-D.
Desde la izquierda abertzale, esta decisión se interpreta como la negativa a buscar un acuerdo político que lleve consigo una estrategia conjunta para llegar a un escenario de paz definitiva.
En las últimas semanas, cada uno de los tres interlocutores ha expresado a su modo esta situación de colapso o no-proceso. Arnaldo Otegi afirmaba el viernes que tanto PSOE como PNV «se han plantado», con lo que «el proceso no tiene recorrido». Josu Jon Imaz exigió en el Aberri Eguna «que no nos mareen con sus propuestas». Y distintos dirigentes del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, insisten en que «el proceso está roto» tras el atentado de Barajas y no muestra disposición a abordar los contenidos políticos que sí recogió en su declaración del 29 de junio de 2006.
La imagen que resume la situación actual fue dibujada el viernes por Otegi en rueda de prensa. En este momento, por vez primera desde que se puso en marcha este intento, en la sala del diálogo y la negociación sólo está sentada la izquierda abertzale, mientras PSOE y PNV «se han levantado de la mesa y han dado un portazo». Y sobre esa mesa sigue la Propuesta de Marco Democrático.
Un intento intensivo por implicar a PSOE y PNV
El formato trilateral de los contactos políticos, el famoso «triángulo», no ha sido cuestionado por ninguna otra fuerza política. Pero quizás requiere una explicación, que tiene que ver con una decisión tomada por la izquierda abertzale en junio. Hasta entonces, el liderazgo en la búsqueda de apertura de un proceso resolutivo había quedado en manos del PSOE y Batasuna, aunque en ambos casos con una interlocución fluida con el PNV y otros agentes. Tras la decisión del PSOE de pasar de la fase de interlocución a la de negociación a finales de mayo, Batasuna constató que los mayores obstáculos a la puesta en marcha de un proceso de diálogo resolutivo -con la obvia salvedad de la derecha tanto española como francesa- estribaban en los partidos de Josu Jon Imaz y José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho, otros partidos (EA, Aralar, EB, IUN, Zutik, Batzarre…), agentes sindicales y sociales habían apostado con claridad por la mesa de partidos, habían suscrito el Acuerdo Democrático de Base o habían impulsado la manifestación por el diálogo multipartito que reunió a 84.000 personas en Bilbo el 1 de abril. Para Batasuna, por tanto, lograr un acuerdo con PSOE y PNV aparecía como la premisa para dar estabilidad absoluta al proceso de solución.

Alberto Surio. DIARIO VASCO (6.6.2007)

(…) Los más escépticos en el seno del Gobierno han terminado por ganar el partido al optimismo antropológico del presidente Zapatero. Esta partida de mus ha terminado desbaratada sin cartas en la mano para jugar. El comunicado de ETA en el que ayer anunciaba la suspensión del alto el fuego permanente, aunque previsto en el guión de lo previsible desde el atentado de Barajas el 30 de diciembre, rompe definitivamente los últimos hilos de un proceso que llevaba meses cortocircuitado.

ETA ha roto la baraja del juego por la negativa del PSE y del PNV a avalar en una futura mesa de diálogo las reivindicaciones planteadas por la izquierda abertzale para el futuro de Navarra: que el órgano de cooperación entre la Comunidad Autónoma Vasca y la navarra se convirtiera en el plazo de dos años en un nuevo marco autonómico entre ambos territorios, con un compromiso expreso de los socialistas navarros para su puesta en marcha. Así lo establecía al menos una propuesta -recogida en un párrafo en un folio presentado a última hora- que fue planteada por Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria en las conversaciones el pasado 8 de noviembre, lo que provocó el rechazo del PNV y el PSE.

La rotunda oposición de los jeltzales a esta exigencia -«como abertzales nos hubiéramos jugado el futuro en Navarra para dos generaciones», sostiene un burukide- descolocó en especial a Batasuna, que no había perdido la esperanza de que el PNV terminara por alinearse en favor de sus tesis en busca de un nuevo marco basado en el reconocimiento del derecho de decisión y de la territorialidad. En aquel encuentro, celebrado en Loiola, el socialista Rodolfo Ares amagó con abandonar la reunión ante el cariz de determinadas advertencias radicales. Una intención de la que le disuadió la representación del PNV, encabezada por Josu Jon Imaz. La cita celebrada el 10 de noviembre escenificó el desencuentro final tras una tormentosa discusión. Más adelante, en febrero, Batasuna detalló la propuesta al abogar por un referéndum en el año 2010, en el que el PSN debería hacer campaña por el ’sí’, y unas elecciones conjuntas en Euskal Herria en el año 2011.

Las duras críticas de ETA al PNV en el comunicado, al que acusa de «traición», reflejan un nuevo divorcio similar al de las conversaciones de Txiberta, en abril de 1977, en las que el nacionalismo moderado optó por la vía institucional frente al rupturismo de la izquierda abertzale.

En realidad, tanto el PNV como el PSOE y el Gobierno central tenían asumida hace meses la posibilidad de este traumático final de viaje. La convicción más extendida es que ETA había decidido a finales de año volver a los atentados, que la acción de Barajas fue un primer aviso, con el resultado de dos muertos, pero que desde el verano ya se fueron concatenando determinadas decisiones y mensajes que presagiaban el peor de los desenlaces. Con el paso de los meses, ETA ha preferido ganar tiempo para ir preparando a las bases de la izquierda abertzale. Todo menos dejar que el fantasma de la frustración se apodere de nuevo del mundo radical, como lo hizo en 1999. Es por eso que ETA ha preferido esperar a conocer los resultados de ANV para contabilizar los votos como un aval a un «proceso» que saltó literalmente por los aires entre los escombros de Barajas.

El punto de inflexión se registró en noviembre. Incluso, los planes confidenciales tejidos entre bambalinas entre PSE, PNV y Batasuna para celebrar una conferencia de paz en diciembre de 2006 en San Sebastián, y que pretendía ser la tarjeta de presentación de la mesa de partidos. Al final Batasuna se echó para atrás.

En realidad, a lo largo de los últimos meses ETA ha estado recopilando pretextos y excusas para un escenario de ruptura del alto el fuego que ha venido madurándose en los últimos meses, incluso mediante determinadas puestas en escena -los tiros al aire en Aritxulegi-, algunas acciones -el robo de armas en Nimes el 23 de octubre- y una cadena de comunicados y mensajes que abonaban el discurso más pesimista. ETA seguía sin dar ninguna muestra de querer abandonar la violencia y los dirigentes de Batasuna, al parecer, intentaban sin éxito parar un tren que venía de frente y sin frenos.

Movimientos en verano

Es posible que el Gobierno tuviera una información de primera mano de lo que se estaba fraguando en el seno de la izquierda abertzale. No sólo por los informes de los servicios de inteligencia o de las fuerzas de seguridad, que detectaron los primeros movimientos operativos en verano. Los suizos del instituto de diálogo Henri Dunant han ejercido una ardua labor de intercambio de mensajes entre los emisarios del Gobierno y de ETA. El Ejecutivo intuía esta involución desde el verano y de ahí determinadas decisiones desconcertantes para la opinión pública. De ahí la «prisión atenuada» a Iñaki de Juana, que encerraba, más allá de su vertiente humanitaria, un evidente calado político para amortiguar una radicalización. O la decisión de la Fiscalía General del Estado y de la Abogacía del Estado por recurrir sólo la mitad de las listas de ANV en las elecciones municipales y forales. Un intento de dejar un portillo abierto y no romper los últimos hilos de comunicación.

Con la perspectiva del tiempo, los socialistas harán su propia autocrítica respecto al «proceso» frustrado. Los «sólidos cimientos» construídos antes del alto el fuego entre Josu Ternera y Jesús Eguiguren se han visto en parte alterados por algunas decisiones judiciales y por el férreo e implacable marcaje del PP, que han reducido el margen de maniobra de Zapatero. Tampoco tuvieron en cuenta la variable relación de fuerzas en el seno de ETA.

La organización terrorista nunca quiso que el Gobierno proyectase ante la opinión pública una ‘paz por presos’. La izquierda abertzale ha ligado siempre un fin de la violencia a un proceso de contenidos políticos sobre el derecho de autodeterminación y la territorialidad. Por eso fuerza en septiembre la apertura de una negociación entre PNV, PSE y Batasuna en busca de un preacuerdo de una mesa de partidos. El 20 de septiembre se inicia ese diálogo, una vez que es el mismo Zapatero el que da luz verde a su comienzo, a pesar de los recelos del PNV, consciente de que se entraba en un terreno resbaladizo en el que no quedaba claro el principio de que «primero la paz, luego la política». Lo que viene después es casi la crónica de un descarrilamiento anunciado.