200.000 vascos ganan menos de 1.000 euros
La implantación del euro no sólo ha alterado la percepción que los ciudadanos tienen de la riqueza y propiciado la escalada de los precios de productos de bajo coste. También ha servido para sentar los criterios de identificación de una nueva clase social, caracterizada por unos ingresos mensuales por debajo de la barrera de los 1.000 euros -es decir, 166.000 de las antiguas pesetas-, cuyas condiciones de vida, ya bastante limitadas por sus ajustados medios económicos, se han visto agravadas en los últimos años por la espectacular carestía de la vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler. En el País Vasco alrededor de uno de cada cuatro trabajadores -en torno a 200.000- perciben un salario neto inferior a ese umbral. Se trata, en la mayoría de los casos, de jóvenes, mujeres e inmigrantes, cuya reducida retribución va acompañada con gran frecuencia de una alta precariedad y temporalidad laboral, según coinciden en señalar sindicatos y sociólogos.